31 mar. 2016

Quiero una piel a prueba de balas,
un corazón con cinta aislante
y unos labios que sepan besar y callar.
Quiero ganas de dejar de morderme las manos,
música que no me recuerde a ti
y días libres para mi garganta,
que ya ha colgado la bandera blanca
y ha pedido libertad por mí.
Quiero mirarte y no romperme por dentro,
dos segundos de margen
porque seguro que me pilla antes de que acabe,
y quiero ser sin ser en pedacitos.
Quiero que mi boca no me tenga miedo,
que mis brazos no tiemblen
y que mis rodillas jamás se toquen,
que mis pies se paren si quieren,
pero que nunca vayan hacia atrás.
Quiero saber respirar con los brazos abiertos,
entender que nunca nadie podrá
agarrarme por el cuello y justificarlo,
que soy enteramente libre y mía
y si algún día decido ser de alguien:
será mi decisión.
Quiero a alguien con los ojos abiertos,
con la cabeza en el siglo XXI
y muchas ganas de nunca darse por vencido.
Que si de algo estoy segura
es de que no hay camino de vuelta,
sólo un eterno camino de ida.

21 mar. 2016

6:49 a.m

Que me cuiden las manos
porque ya me he metido una bala en la boca,
ya he corrido tan despacio
que he ido a cámara lenta
sólo para tener tiempo y pensar
en cómo caer para hacerme más daño.

Que me vigilen
cuando me quedo a solas y a oscuras,
que ya he sonreído con la cara ensangrentada
y me ha gustado sentirme al borde
y un segundo más tarde sentirme cayendo:
me ha gustado.

He vivido en una eterna caída
que acaba en música triste
y no me he sentido culpable ni un segundo;
he tenido la mirada más triste de la sala,
los ojos más cerrados
y las piernas más abiertas.

Me he reabierto mis propias heridas
más segura de lo que nunca había estado
de que lo único infinito son las ganas,
y malditas las mías,
la noche en la que entendí
que lo más bonito de mí estaba dentro
así que decidí sacarlo fuera.

He temblado al contacto con mis propios dedos,
se me ha erizado la piel del vértigo,
he sido una hija de puta
y he contado gramo a gramo
con los ojos tan cansados que no podía ni contar.

He tenido el corazón tan roto
y he estado tan dispuesta
a seguir hundiéndome el pecho
que parece mentira que pueda seguir respirando
sabiendo que soy mi mayor enemigo
y que si algún día alguien me mata:
esa seré yo.

Me siento terriblemente orgullosa de decir
que he tenido los pulmones tan llenos de mala poesía,
que he matado y muerto en el mismo verso
y que he hecho tantas cosas malas
y que de ninguna me arrepiento.

He sido mía y he sido de cualquiera,
he gritado nombres borracha
-y completamente perdida-;
he vivido con menos que nada,
pero he vivido,
me he clavado los dientes en los brazos
para nunca olvidarme de mí
y aún así lo he hecho.

He lamido el suelo
como símbolo de victoria
de una guerra que nunca gané,
he sido todo lo contrario a mí
y he matado por nada,
lo he dado todo y he escrito demasiado
y ahora veo a un suicida.

12 mar. 2016

23:46

a la pausa antes del estallido
me gustaría dedicarle algunos versos,
pero sin embargo me encuentro
-si con suerte me encuentro-
y me encuentro temblando,
por fuera, nunca por dentro,
y siempre acabo escribiéndole a la guerra de palabras,
al 'yo más', al 'tú primero'.
a la pausa antes del estallido
me gustaría dedicarle algunos versos,
pero sin embargo no hay pausa ni poeta
y siempre tormenta
-siempre estallido-.

de alguna forma siempre me las arreglo
para salir herida de todas las batallas
-incluso cuando no me incumbe-,
de alguna forma estoy llena de tantos golpes visibles
que los que no se ven
ya no parecen tan importantes.
aún así, de alguna forma,
sigo tirándome al suelo cuando no me toca
para no saber nunca a qué sabe el cielo
por si me gusta y decido quedarme,
pero me doy cuenta de que no puedo.

a la guerra de miradas en una sala
demasiado pequeña para no notarlo
demasiado grande para hacerlo,
a esa guerra le dedicaría palabras en prosa
-no mancillaría mi poesía-
y luego quemaría cada rincón
que haya sido cómplice plural del infierno.
no me gusta hablar de lo que no sé,
así que ojalá no supiera
y no tuviera que hablar
como alternativa a arrancarme la piel a tiras
y mirarme y no reconocerme.

hablo de estallidos, de batallas y de guerras,
por no hablar de mil noches demasiado silenciosas
donde puede que haya cometido alguna locura
-no sin no haberme arrepentido después-
donde puede que no haya pensado
y me haya dado igual no haberlo hecho
o haberlo hecho.

que yo nunca salgo ilesa
pero siempre salgo,
que mi pecho alberga horrores
que mi cabeza no entendería,
que siento miedo cada vez que me miro al espejo,
que bendito el vértigo, la angustia, la ansiedad:
sentirse viva.

3 mar. 2016

11:11

11:11:01
   Que tu voz se quede cerca de mis dedos.
11:11:06
   Que el humo de tu cigarro no cese, que tu cabeza no se recomponga y que no sobrevivas (yo no puedo hacerlo).
11:11:14
   Que tu risa no se apague, que no me queda más piel que arrancarme.
11:11:15
   Que tus manos no se cansen nunca de explorarme.
11:11:21
   Que sigas mirándome cuando crees que no me doy cuenta.
11:11:28
   Que sigas sintiendo derrota tras intentar algo que ya has conseguido: a mí.
11:11:30
   Que pienses en mí cuando no sepas ni tu propio nombre, que me busques cuando ni siquiera te encuentres sanas las yemas de los dedos. Que me busques. Que me encuentres.
11:11:39
   Que leas poesía sin darte cuenta que eres todo lo que lees.
11:11:42
   Que cierres lo ojos y me oigas cantar, como si me tuvieras al lado.
11:11:45
   Que me veas en los ojos de cualquiera justo antes de serte infiel.
11:11:48
   Que no te pases las noches en vela. Que te pases las noches conmigo.
11:11:53
   Que te creas loco, que no te entiendas en cuanto a mí.
11:11:57
   Que te corroa la duda (las ganas) de mi risa por dentro.
11:11:59
   Que dejes de ser mi deseo de las 11:11.