12 mar. 2016

23:46

a la pausa antes del estallido
me gustaría dedicarle algunos versos,
pero sin embargo me encuentro
-si con suerte me encuentro-
y me encuentro temblando,
por fuera, nunca por dentro,
y siempre acabo escribiéndole a la guerra de palabras,
al 'yo más', al 'tú primero'.
a la pausa antes del estallido
me gustaría dedicarle algunos versos,
pero sin embargo no hay pausa ni poeta
y siempre tormenta
-siempre estallido-.

de alguna forma siempre me las arreglo
para salir herida de todas las batallas
-incluso cuando no me incumbe-,
de alguna forma estoy llena de tantos golpes visibles
que los que no se ven
ya no parecen tan importantes.
aún así, de alguna forma,
sigo tirándome al suelo cuando no me toca
para no saber nunca a qué sabe el cielo
por si me gusta y decido quedarme,
pero me doy cuenta de que no puedo.

a la guerra de miradas en una sala
demasiado pequeña para no notarlo
demasiado grande para hacerlo,
a esa guerra le dedicaría palabras en prosa
-no mancillaría mi poesía-
y luego quemaría cada rincón
que haya sido cómplice plural del infierno.
no me gusta hablar de lo que no sé,
así que ojalá no supiera
y no tuviera que hablar
como alternativa a arrancarme la piel a tiras
y mirarme y no reconocerme.

hablo de estallidos, de batallas y de guerras,
por no hablar de mil noches demasiado silenciosas
donde puede que haya cometido alguna locura
-no sin no haberme arrepentido después-
donde puede que no haya pensado
y me haya dado igual no haberlo hecho
o haberlo hecho.

que yo nunca salgo ilesa
pero siempre salgo,
que mi pecho alberga horrores
que mi cabeza no entendería,
que siento miedo cada vez que me miro al espejo,
que bendito el vértigo, la angustia, la ansiedad:
sentirse viva.

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