11 oct. 2014

-7.

Le oí reír en el desagüe de mi corazón, en el amargo recuerdo de las esperanzas. Le hice un té a sus mechones oscuros y despeinados, y acaricié una vez más (por última vez) la tempestad de sus inquietos ojos que desataban vorágines. Ascendí por su fachada desde sus pies, besé con la mirada cada esquina de su cuerpo, navegué sus adentros sin avisar siquiera. Bailé un vals en sus costillas con el recuerdo de sus brazos al rededor de mi cuerpo, subí hasta su corazón y dejé allí mi huella, mi marca, mi bandera blanca. Rocé sus clavículas con las puntas de mis dedos casi imperceptiblemente y noté su escalofrío como notas musicales recorriéndole. Cerré los ojos y resonaron en su garganta, pálida y fría. Llegué a su cabeza y me metí de lleno en ella, sin defensa. Y siendo frágil (y estúpida) volé sobre cada milímetro de su mente, dejando mi olor allá por donde yo pisaba. Abracé sus ojos con delicadeza para no salpicar su belleza con mi tristeza, y conté de uno en uno sus lunares, estudiando sus detalles, perfecciones e imperfecciones. Dejé sus labios como última parada de mi extraño (pero fantástico) viaje, e hice de ellos la pista de baile más delicada y compleja. Sus labios tomaron a los míos por la cintura y yo seguí el juego posando mis invisibles manos en su inexistente omóplato (benditos omóplatos). Fue un vals infinito, hermoso, completo. Sonaba Bach a nuestras espaldas mientras nosotros éramos los bailarines más improvisados y perfectos del mundo. No sé cuánto duró aquello, no sé siquiera si acabó. Pero sí sé que aquel día dejé caer mi corazón al abismo de sus ojos (cuántas veces lo habré dicho), y que desde aquel momento mis días están condenados (de infinita belleza).

4 comentarios:

  1. Hola!
    Primero gracias por dejar un comentario por mi blog, en serio. Primero porque de por sí lo agradezco y segundo, que alguien que escribe tan lindo como vos, con tantas metáforas y con tanto sentimiento, escriba algo lindo en mi blog, es hermoso.
    Ya lo dije una vez que pasé por acá, es fácil identificarse con lo que escribís, y la verdad que es algo que se disfruta. Seguí subiendo entradas así, porque son las mejores.

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  2. Mil gracias, jo. Así da gusto escribir.

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