11 abr. 2015

A media voz.

En mi defensa diré que fueron sus ojos, y no los míos. Que me atrapó con las manos desnudas a tiempo récord y que no se lo pensó dos veces antes de besarme; que me quiso. Que cautivó a todas mis mariposas e hizo bailar a la mismísima música bajo el granizo (y que sólo se resbaló para que yo la levantara). Que me echó de menos cuando dejé ser los segundos y que se enamoró de Chopin para ponerme celosa. Que me tocó una nocturna sólo para que sonriera y algo la tocara dentro y pudiera sentirlo. Que me leyó a Cortázar en suspiros, y en plural, para que cupiéramos las dos en la poesía. Que fue mi musa durante muchas noches en vela (sin velas, porque ella temía al fuego, aún siéndolo). Que, bueno, yo también me enamoré de ella, pero quién no lo haría. Que fue todas mis fotos en color y sonriendo, y que ahora vivo en blanco y negro, y que eso también tiene su parte de poesía. Que la quiero a, ante, bajo, con y contra ella. Que me enfrentaría a la marea y a la lluvia, pero no a ella, porque he descubierto el placer de mirarla desde las esquinas y de recitarle poesía a media voz con la mirada. Que, puede resultar contradictorio, pero la quiero aún en sus días de carácter volátil (que son sus días más poéticos). Que tiene la voz más meliflua de todas las voces escuchadas, y que yo la escucho cada día. Que no necesita bailar acompañada para resultar preciosa, que ella sola es música, y no lo sabe. Que es etérea, delicada, pequeña y dulce. Y, aunque a la vez es efímera, habla con una elocuencia infinita. Que la quiero, a media voz o a gritos, con música de fondo o sin ella. Que a quién le importa si la sigo esperando en la estación como si viniera en el próximo tren, si total nadie me espera cuando truena, o trueno, o ambas. Que es bonita aún cuando camina descalza y sonámbula por la habitación, y yo le cojo la mano y la conduzco a la cama. Que parece sacada de otra época cada vez que ríe. Que es esa clase de persona que usa la palabra serendipia y que entiende la fuerza de las palabras. Que en mi defensa diré que no soy nada, desde que no soy ella.

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