23 jun. 2015

Era pequeña, delicada, etérea y muy silenciosa. Tendía a tener fuegos artificiales en la garganta y un verdadero temporal en el pecho, y vestía como si necesitara gritar por la piel.

Nunca me hubiera fijado en ella.

Juraría que sus costillas tenían la mejor acústica de toda la ciudad y que en sus dedos había algo oculto. Ella nunca lo afirmaría, pero yo sé que cuando ella se mueve, todo se queda quieto un instante. Podría haberme quedado en su pelo todo el invierno y haberla explorado y, sin embargo, seguiría siendo un misterio.

A veces hablábamos de música, y entonces ella se soltaba el pelo y su belleza se ponía de pie. Hablaba como si supiera que todas las musas de todos los poetas la envidiaban y que se morían por sus párpados. Fui afortunada por verla reír y haber oído su respiración entrecortada.

(Pero yo fui con intención de no enamorarme. Já.)


Parecía que no supiera que a cada paso hacía poesía y que por las noches, cuando dormía, la luna se inclinaba porque sabía que su piel bajo la luz de la luna era cristal. Tenía a todas las lluvias del mundo a su favor y podría haber hecho al mismísimo cielo llorar, si hubiera querido. Aunque ella era más noche de verano que tarde de otoño, y siempre, siempre, siempre sonreía. Incluso cuando no lo hacía.


Sería vulgar compararla con la brisa, pero espero que me perdone. Iba y venía y siempre era distinta aunque siempre, en el fondo, era la misma dulce melodía que ojalá pudiera haber escuchado más tiempo.


Me atrapó sin pensárselo dos veces, y yo la quise.


Acabaría con un final, pero incluso ahora que hace ya mucho tiempo que decidió ser la musa de otro poeta, sigo enamorándome de ella día tras día. Por la noche, cuando no puedo dormir, siento que la luna me susurra su nombre y que la piel se me eriza aún sabiendo que está a besos de distancia y que no me importaría romperla con ella. Sé que es inútil seguir queriéndola, pero ella fueron los besos que no di mejor gastados de mi vida, y volvería a sonrojarme a su lado y a dar todos los pasos que haga falta que me acerquen a ella.


La quise.


Culpable.

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