2 abr. 2016

he sido una hija de puta

He sido una hija de puta
pero juro que debajo de esta piel:
existo.

Que aguanto la respiración
para que nada me traspase,
que vivo más viva que el fuego
y que cuando muero, sigo viva.

Que tengo habitaciones llenas de eco en el pecho
y grietas en las pupilas
pero todavía no tengo sangre en las palmas de las manos
ni nada sobre la espalda más que yo misma.

Que si quiero correr,
sé vivir a cámara rápida
y pasar por alto que estoy viviendo.

Que no me importa que me oigan
cuando grito tu nombre tan borracha
que no sé ni pronunciarlo,
ni sé no temblar
sin dejarme las uñas,
ni sé no llorar
sin resultar terriblemente caótica
y acabar en los brazos de cualquiera
sólo pensando en los tuyos.

Que si quiero follo con los ojos abiertos
y beso con la boca tan cerrada
que tengan que abrirme con llave
y aún así, no sepan llegarme dentro.

Que me miro y sólo veo un corazón roto,
unas pupilas dilatadas y un cuerpo dispuesto.

He sido una hija de puta y,
antes que nadie, lo digo yo:
no me arrepiento.

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